ESPACIO PARA CRIAR Y POSTNATAL

Por Francisca Montedonico y Leslie Power.

"Natividad". Escultura de Mario Irarrázabal.



A la luz del reciente debate en torno a la extensión del post natal a seis meses en lugar de los presentes 84 días, llama la atención que la discusión se ha centrado en la viabilidad económica de que la mujer salga del trabajo por seis meses, cuanto se ahorraría en licencias médicas por enfermedad del bebé menor de un año, o si la mujer sería más o menos discriminada al buscar empleo. En menor medida se ha hablado de la importancia de fomentar la lactancia durante los primeros seis meses por sus consecuencias positivas para la salud física y emocional del bebé (¡enfatizando el ahorro de dinero que al país le significaría el tener niños más sanos!). Algo se ha dicho también de la importancia de la cercanía madre-hijo en esta etapa, en términos del desarrollo del apego y del vínculo emocional entre ambos.

A pesar de que el debate ha sido extenso, es interesante notar que ha estado centrado en los pros y contras que este cambio tendría para la díada madre-hijo. Sin duda que son los directos afectados/beneficiados por esta política, pero ¿qué pasa con el resto de la familia, con la comunidad, con el país al que pertenece esa díada? ¿Cuál es el rol que nos toca a todos en la crianza de cada niño en particular?

Un proverbio africano dice “para criar a un niño hace falta una tribu entera”. ¿Qué pasó, que en lugar de tribu, nos hemos reducido a hablar sólo de la madre? ¿En qué momento nos desligamos como sociedad de la responsabilidad que nos cabe en la crianza de nuestros niños?

Es muy común escuchar a las nuevas madres, más aún si es su primer bebé, comentar sobre lo solitaria que es la maternidad. De cómo una vez que las visitas han abandonado la clínica, la crianza se transforma en una rutina apenas matizada por los controles pediátricos. De la falta de espacios, de lugares para compartir. Y luego la angustia, para las madres que trabajan fuera del hogar, ante la inminente separación debido a su retorno al mercado laboral.

La extensión del postnatal a seis meses es sin duda un paso hacia el reconocimiento de las necesidades de la infancia, ya que la evidencia internacional indica que los bebés se desarrollan mejor al cuidado de la madre u otra figura adulta significativa que se ocupe de ellos de manera exclusiva, en desmedro del cuidado institucionalizado. Sin embargo, el tema de fondo es cómo nos hacemos cargo como sociedad de la crianza de nuestros niños. Es la necesidad de re-pensar el valor real que le damos a esta labor y nuestro rol como madres, padres, abuelos, tíos, amigos. Es compartir responsabilidades.

Entendiéndolo así, el postnatal extendido no puede sino ir acompañado de otras iniciativas dirigidas a apoyar a la familia en su rol como principal cuidador y educador de los niños. Iniciativas que incorporen espacios para compartir, intercambiar experiencias, encontrar apoyo. Que permitan pensar y reflexionar sobre las prácticas, actitudes, creencias que guían nuestra manera de relacionarnos entre grandes y chicos.

Es crear espacios. Espacios para criar.
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3 comentarios:

  1. El posnatal tiene que ser para hombres y mujeres por igual, 3 meses cada uno o trabajando ambos media jornada durante el período. Los y las hijas son una responsabilidad social, el costo de la reproducción no puede estar sólo en las mujeres.

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  2. estoy muy de acuerdo con eso, la sociedad mal interpreta lo que significa formar a un ser humanito, necesita tanto energia femenina como masculina para desarrollar completamente sus dos hemisferios...y por supuesto con esto el "hombre proveedor" desarrolla emociones y formas que jamas encontrara en otra parte, mejorando asi la relacion de pareja y familia.

    debemos movilizarnos

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  3. encuentro que es lo mìnimo que se merecen nuestros niños y las madres y padres también, ya que es una labor hermosa y ultra gratificante. ES muy importante que la madre tenga más facilidades para poder vincularse con sus hijos sin que esto le interfiera en los otros aspectos que quiera desarrollar, como lo laboral. Muchas mujeres deben optar por èste último y relegar el bienestar de los niños cuando para la sociedad completa sería mejor tener hijos felices,sanos y seguros de sí mismos. Asì mismo, la presencia del padre es fundamental para los hijos y para sì mismo, ya que le permite desarrollar ese aspecto paternal que la mayoría tiene escondido y generar un vínculo con su hijo que es irremplazable.

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